Ay yonquis. Este capitulo semanal de educación publica me ha traído a Liverpool, una de las últimas bastiones de yonquis tomando heroína en las calles. El instante más cómico a mí fue la mujer del centro médico quien nos preguntó si hemos visto a alguien empujando un sillón de ruedas vacío en la alameda. Cuando le contestamos que no, nos dijo que justo ha sido robado por una yonquia que se estaba cabeceando en la sala de esperar del centro médico. La pusieron en un sillón de ruedas para evitar que ella caerse en el suelo y de repente ¡se fue a la calle con el sillón!
Te muestra que no puedes confiar en un yonqui - con ninguna cosa.
También en inglés.


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